Real Monasterio de San Jerónimo

Un rincón de paz, naturaleza e historia que albergará momentos únicos en la Pascua 2017.

¡Bienvenidos a Yuste!

El Monasterio de Yuste está ubicado junto a la población de Cuacos de Yuste, cerca de la Sierra de Gredos, en la comarca de La Vera, en Cáceres. El origen de este cenobio hay que buscarlo en tres eremitas deseosos de cumplir sus penitencias en el año 1407. Con el tiempo, la comunidad de monjes aumentó y adoptaron la regla de San Jerónimo.

Carlos V, deseoso de terminar su vida en un monasterio, lo habitó durante dos años en una casa palacio construida para tal efecto. Desde el siglo XVI al XIX, el Monasterio de Yuste pasa por diferentes avatares, incluyendo el incendio sufrido en la Guerra de Independencia y la desamortización de Mendizábal.

En 1949 se comienzan las obras de recuperación de tan insigne lugar por parte del Estado español. Tras el paso de los monjes jerónimos, hasta 2009, ahora ocupan su lugar los monjes de la Orden de San Pablo Eremita.

Cómo llegar

El Monasterio de Yuste está enclavado en las estribaciones de la Sierra de Tormantos. Si venís desde Badajoz, Sevilla, Salamanca o, en general, el Sur-Oeste de la península, os recomendamos llegar a Plasencia y tomar la carretera EX-391. Si venís del Norte, Este o Centro de España, principalmente de Madrid, os recomendamos tomar la A-5 (Autovía del Suroeste) y desviaros en Navalmoral de la Mata, y seguir en Autovía hasta Jaraíz de la Vera.

Carlos, Rey Emperador

Carlos V fue el señor absoluto de su época. Sus dominios abarcaban gran parte de Europa, la América recién descubierta y el norte de África. Supo retirarse a tiempo y eligió este sencillo monasterio. Una de sus frases más conocidas es: “La razón de Estado no se ha de oponer al estado de la razón.”

“Hablo en italiano con los embajadores; en francés, con las mujeres; en alemán con los soldados; en inglés con los caballos y para hablar con Dios y con mi madre, hablo en español, que es la lengua más noble de la cristiandad.” Carlos V

“El es hombre es tantas veces hombre cuanto es el número de lenguas que ha aprendido.”

Carlos V